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Son indiscutibles los perjuicios del tabaco en la
salud de los seres humanos tal como lo explica la Organización Mundial de
la Salud.
Es en ese sentido que, al establecer regulaciones,
la sociedad mundial actual reconoce los efectos negativos que provoca en
sus integrantes el consumo del tabaco.
Claramente la tendencia de las regulaciones hacia
la prohibición de fumar en todos los espacios cerrados públicos y privados
con acceso público tiene como fin la prevención y asistencia de la salud
pública de los habitantes.
Estados y ciudades se
van sumando hacia una sociedad libre de humo con leyes y reglamentaciones
propias.
En algunos casos
contemplan excepciones por tipo de establecimientos y comercios, en otros reglamentando
superficies y espacios. También es posible encontrar casos con prerrogativas
en favor de costumbres culturales y ceremonias religiosas.
Son de aplicación
jurisdiccional y sus contenidos no son homogéneos creando fronteras con
límites, en muchos casos físicos, muy delgados entre permisividad y
prohibición.
Sin embargo la aplicación drástica de las
regulaciones ha provocado sensaciones de discriminación en fumadores y no
fumadores al sentirse repentinamente imposibilitados de continuar
compartiendo momentos dentro de ciertos espacios cuyo uso fue habitual
durante mucho tiempo. Y todo ello aún en contra de sus propias voluntades.
Evidentemente es necesaria la prohibición de fumar
en espacios públicos cerrados. Pero también ineludiblemente debe atenderse
a aquellos que siendo fumadores ó no fumadores al ejercer su libertad
deciden por voluntad y elección propia compartir un espacio común.
En este sentido son muchos los que creen en la
necesidad de impulsar una transición armoniosa hacia una sociedad libre de
humo.
Para entender mas la dificultad que enfrenta el
fumador es importante considerar que el tabaco está compuesto por
sustancias que provocan adicción. Es decir un hábito de quien
se deja dominar por el uso de alguna o algunas drogas tóxicas, según la definición
de la Real Academia Española.
Entonces es lógico que, ante este estado de
situación, no sea posible pensar que la finalidad de las regulaciones se
alcanzará en forma intempestiva.
En respuesta a estas necesidades se han generado
diversas propuestas para el desarrollo de espacios privados de uso privado
destinados a la permanencia y prestación de servicios a las personas
mayores de edad fumadoras y no fumadoras que por libre elección decidan
asistir a los mismos.
En esta línea de pensamiento son de considerar
aquellos proyectos que impulsan el uso de sistemas de purificación del
aire, ventilación y todo otro tipo de dispositivos que por su acción eviten
la propagación de los efectos nocivos provocados por la combustión del
tabaco y tiendan a minimizar su impacto sobre las personas que, por su
voluntad, permanezcan en espacios cerrados habilitados para fumar.
Están orientados a lograr las mejores condiciones
ambientales sustentadas en niveles de calidad de aire posibles de auditar y
certificar por instituciones reconocidas en su capacidad de evaluarlos
científicamente.
En esta búsqueda se involucran científicos,
proyectistas, proveedores de equipos y la industria vinculada al
tratamiento del aire en su afán de dar soluciones a empresas de servicios
tales como hotelería, restaurantes y casinos que se han visto impactadas en
la calidad del servicio al cliente que proponen y claramente no pueden
brindar en forma completa.
Nuestra Industria del Entretenimiento no es ajena a
estos hechos y está claramente impactada en términos económicos por la
desigualdad reglamentaria en las diversas jurisdicciones. Como así también afectada
en la calidad de servicios que puede ofrecer pues ante el reclamo de los
clientes se ve imposibilitada de satisfacer.
No es sencillo, pero si posible, encontrar
soluciones a esta problemática contemplando la libre decisión de las
personas adultas en un marco donde además de respetar voluntades se ejerza prevención
en la salud pública de los habitantes.
Para lograrlo las inversiones deben estar
orientadas a proyectos sustentados en bases científicas con el objetivo de
alcanzar patrones de calidad ambiental que respondan a standards
reconocidos internacionalmente, posibles de ser medidos y certificados por
autoridades competentes.
Creo que este camino permitirá una transición
armoniosa hacia una sociedad libre del humo de tabaco como así también
impulsara el uso de sistemas para el tratamiento del aire cuya finalidad
sea obtener calidad ambiental y no tan solo refrigerar ó calefaccionar ambientes.
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